jueves, 4 de junio de 2015

Cuarto día




Diario #10
04 de junio de 2015
Propósito: observar el clima emocional en el aula
Actividad del día: experimento de efervescencia con bicarbonato y vinagre
Objetivo: apreciación del volumen cuando el globo se infla y comparar tamaños.

El día de hoy me sentía físicamente fatigada, mi cuerpo estaba cansado por jugar “lobo lobito” en el receso (tengo mala condición física).

Llegue al jardín acompañada con Lupita, mi compañera de la escuela, después de las 8:30am; cada quien se dirigió a su respectivo salón.

Empecé a preparar el material para el experimento y revisar mi planeación para darme cuenta cómo iba a realizar mis actividades.

Me sentía  preocupada en cómo reaccionarían los niños con el experimento y si todos llevarían su material que les pedí.

Los niños fueron llegan y me mostraron su bolsita con su material, se sentían orgullosos de llevar su material, ya que el día anterior les había dicho que era importante llevarlo para trabajar.

La clase empezó 9:05 am, la maestra se encontraba preocupada por una llamada que recibió y me pidió que se saludaran los niños con una canción. Al escuchar eso me asuste, “¿qué voy a hacer? ¿Qué canción?” fue lo primero que pensé, la maestra me sugirió la canción del “solecito”, “no me la se” me volví a preocupar pero me tranquilice un poco cuando los niños empezaron a cantarla.

Cantamos la canción del “solecito” tres veces y como vi que la maestra no llegaba intente empezar por que todos sacaran su material.

Los niños se encontraban inquietos con sus botellas con vinagre y sus vasos de plástico que se pusieron a apilarlos como a las cajitas de medicina; no me prestaban atención y me sentí insegura de mi misma. La maestra entro al salón y puso orden en el salón.

Empecé a dar las instrucciones del experimento y por mi nerviosismo creo que me fui un poco rápido con mi manera de hablar.

Los niños realizaron todo lo que les pedí, aunque hubo pequeños contratiempos cuando llego el momento de llenar el globo con bicarbonato pero se solucionó con los embudos que tenía la maestra en el salón.

Los niños se emocionaron mucho cuando vieron que su globo se inflaba cuando vertían el bicarbonato en el vinagre.






Empezaron a jugar con sus globos inflados.

La maestra me sugirió que para la comparación de los tamaños nos fuéramos al patio para cambiar de ambiente.

Los niños ya en el patio respondieron mejor a mis peticiones y la actividad fue, para mí, todo un éxito.



Los deje jugar como quisieran con sus globos inflados, se divirtieron en el patio dejándolos desinflar.

Tiramos el material después de utilizarlo.

Cuando llegamos al salón vimos que estaba sucio, los niños ayudaron a limpiar el salón pero se pelearon por los trapos que yo les preste para ello.

La maestra les pidió que dibujaran los materiales del experimento en una hoja.

Todos los niños se pusieron a realizar sus dibujos.

La maestra me pidió que le ayudara a decorar unos cuadros gigantes en los que iban a servir 
de fondo par aun collage de fotos de los niños del prescolar.

Le sugerí que los niños se pintaran las manos y plasmaran sus huellas en el cuadro.

Ayude a decorar los cuatro cuadros gigantes, uno por cada salón (uno de cada grupo y otro de todo el jardín); las maestras mandaban pequeños grupos de niños para plasmar sus manos, ellos se veían emocionados de usar pintura y ver sus huellas.

Mientras yo realizaba esta actividad con la ayuda de Lupita los niños comían en su salón.

Llego la hora del recreo y Leslye me pidió jugar con ella “lobo lobito”.

Me divertí y me canse jugando “lobo lobito” con aproximadamente 30 niños, también jugamos “doña Blanca” y a las “estatuas de marfil”, jugué con ellos durante 40 minutos aproximadamente. Los niños iban y venían encantados de jugar conmigo, aunque hubo quienes se cayeron pero seguían jugando sin armar escándalo, fue realmente agotador.

Cuando regresamos al salón la maestra Ceci los acostó en el piso para que se tranquilizaran de la energía del receso, primero les cantó una canción de cuna que ellos se sabían.

Como había algunos que no se podían tranquilizar por completo, me arme de valor y les cante la canción de cuna rusa que aprendí en mi taller de coro, me alegro conocer una camión para arrullar que me sale bien; los niños se empezaron a acostar y tranquilizar por fin.

Realmente estaban cansados pero querían seguir hablando.

La maestra opto por cambiar la actividad y les pidió que se sentaran en las mesas y representar el cuento de caperucita roja.

Los niños conocen muy bien el cuento y entre ellos se ayudan para decir las líneas de los personajes.

Para el final del día me pude percatar que Daniel Isaías tiene ideas de juegos bruscos en los cuales golpea sus compañeros, ya que en todo el día recibí quejas de el por parte de diferentes compañeros.

Los niños se fueron a sus casas con una sonrisa en la cara y yo un cansancio que me pone a reflexionar sobre mejorar mi condición física y aprender más juegos para la hora del recreo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario